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martes, 21 de mayo de 2013

Elegías


Alberga en sus elegías
A vivos y muertos
Que con sus trajes y máscaras
Lo habitan
Vienen viajando
O van viajando
Pero a nadie le importa
Porque al final
Quién sabe si han muerto
O no han muerto
Es imposible saberlo
Porque se puede ser
Pasajero de un barco
Perdido en la Atlántida
O un vivo
Que muere todos los días
En un tiempo sin tiempo

viernes, 1 de junio de 2012

Sólo cuestión de tiempo


Desde siempre lo sabías
Pero te negabas a decírmelo
Yo también me negué
Y seguimos jugando
A que el tiempo no tenía final
A que la muerte con su tridente
Terminaría por desistir
A que la muerte anoréxica
Terminaría sus días
Lejos de nosotros
A que la muerte en su palidez agonizante
No se impondría a la vida
A los pájaros que habitaban los únicos árboles
Al azul del cielo
Que oscureció de pronto una tarde
Somos los eternos sobrevivientes
De ese presagio infernal
Que caería sobre las ciudades

Eso se dijeron sin palabras
No eran necesarias para entenderse
Él partió sin ningún asombro
La última mujer se dio al dolor
Ella también desapareció
Era sólo cuestión de tiempo 

Océano de altas mareas


Agita sus mástiles al viento
Susurra a cuatro voces su inconformismo
Como canto de sirena en medio de las tempestades
Es su voz para los navegantes que osan leerle
Su pluma torpedea este universo de papel
De Imágenes gastadas
Y felicidades ficticias
Transeúnte decidido
En este océano de altas mareas
Y turbias ilusiones que intimidan
No se deja sobornar
Por los señuelos lujuriosos del poder
No se deja sobornar
Hace de su escritura
Un canto de sirena que atrapa
Que responsabiliza al hombre por su destino
Por la nefasta destrucción
Que yergue sobre si mismo
Seduce al que tiene ojos y oídos
Seduce con un estilo
Que cala los huesos y los sentidos
Su escritura
Huella de un caminante visionario
Ve en la neblina letal del tiempo
En una orilla
Lo caótico de los días finales
Y en la otra
La majestuosidad de lo divino
Que transcribe
Sueños y leyendas
Amores
Perplejidades de luna
William Ospina
Un transeúnte decidido
Que rescata las memorias del hombre

domingo, 13 de mayo de 2012

Demiurgos de la noche


Un secreto temor
Me inspira la muerte
Con su pálido rostro
Un secreto temor de que muera el hombre
Centellear de sueños cósmicos
De demiurgos
Hechiceros y milagreros
Temor de que dejen de existir
Porque el olvido mata
Un secreto temor
De que sea arrebatado
El universo Mágico
Mítico
Mueren en el hombre
Sueños vertiginosos
Noches de luna delirante
En la finitud de unos ojos eternos
El fuego de los dioses se apaga
Mi memoria anónima
Fenece
Fenece la memoria de los ancestros
El rastreo computarizado de la historia
Marca la bitácora de los sueños
En los que se exalta el confort
De los días sedentarios
Y afuera muere el hombre
Queda desnudo su ser
Sólo carne que envejece y olvida
Sólo una máquina
Registrará la hecatombe
Una voz clonada
Tal vez anuncie con el tiempo
La existencia
De los últimos demiurgos de la noche

El último sobreviviente


Rompe en tempestad el cielo
Y en su tamboreo nocturno
Mis colmillos afilados brillan
En medio de aullidos apagados
Los niños no cantan
Juguemos en el bosque
Mientras el lobo no está
Les da vergüenza
O prefieren que su vértigo
Llegue al máximo
Mientras sus ojos desorbitados
Mueren en carreras virtuales de autos
O realizando sus fantasías mercenarias
Capaces de misiones excitantes
En medio de mis aullidos apagados
Estoy seguro
Que nadie volverá a retarme

Nadie contestará
Al coro de los niños
Hemos muerto en la guerra
A las caperucitas
No hay quien les caliente la cama
En las noches frías
Tampoco a las abuelas
Eso deseo en mi ser
De viejo lobo                           
Que sobrevive

Destino


Mi verdadera patria
Es este desgarrado territorio
Que conoces de sobra
Sobre el que has derramado
Miel y sal
Sobre el que has levantado
Muros de indiferencia
Suplicios inocentes
Y tardes púrpuras
Mi verdadera patria
Es creación
Que a diario se consume
Con el sufrimiento
Con los infiernos solitarios
Que me guardo
Con las dulces entregas imposibles
Mi verdadera patria
Tiene vuelo de águila
Donde mis compañeros de viaje
Son los lestrigones
Los cíclopes
Y el feroz Poseidón
Mi verdadera patria
No se conforma
Con las pequeñas batallas conquistadas
Porque mi verdadera patria
La quisiera como Cavafys a su Ítaca

martes, 10 de abril de 2012

Miguel Hernández

Tierra que se abre a la vida
Es Miguel Hernández
Pastor de cabras
Pastor de alpargatas
Y pantalón campesino
Silvestre en su ser de grandeza
En su timidez de campesino
Su escritura terrestre
Retrata los horizontes de la ciudad natal
Orihuela
Adornada de cabras
Y naranjos en flor
Miguel Hernández
Sus ojos hijos de España
Retratan memorias que lo suceden
Memorias
Que evocan en suspiros poéticos
La piel sangrante de España
Transcribe en sus versos
Auroras y ocasos
Vividos en la pequeña Orihuela 
Y en la España de los tiempos de guerra

Para siempre

Esta ciudad que me amarra
Tiene los nombres
De las ciudades latinas
Llenas de mares y selvas
De misterios aborígenes
Y modernidad delirante
Esta ciudad que me amarra
Me recuerda
El chontaduro y la guanábana
Los dientes pétreos
Como los arrecifes
Las  tardes de las ciudades costeras
El olor que me persigue
Y me hace tuya
Esta ciudad que me amarra
Tiene escrito tu nombre
En el folclor que enciende mis mejillas
En la  piel negra
Que me recuerda
Un pedazo de patria
Soy emigrante
Mis orígenes me llaman
Mi tierra me espera
Me amarra
Estoy en lejanías
Y tal vez
Para siempre

sábado, 25 de febrero de 2012

Liviandad

Vienes conmigo
Caminando conmigo vienes
Vienes desde siempre
En los abriles fríos
En las pequeñas ventiscas
En mi mortalidad de ser efímero
Me conoces
Desde los juegos con carros de madera
Desde los columpios colgando de un árbol
Desde las andadas nocturnas en el campo
Desde los furtivos besos en la platanera
Me sigues irremediablemente como los amores
Como si supieras
Que en el camino las cargas se sopesan
Que en las guerras se perece
Y también se levantan
Nuevas utopías
Nuevas guerras
Parece que conocieras mi greda
Sonríes
Como queriendo decirme
Puedes ir
Sin tantas angustias marcando tu paso
Sin tantos ensueños que al final serán vanos
Parece que supieras sombra mía
Que hay que ir livianos


Sombra

En movimiento permanente está la vida
En movimiento inmóvil las piedras
En movimiento
Las hojas y los frutos
En movimiento el viento con su queja
Hay movimiento en las cosas
Movimientos imperceptibles
Como una alegría
Que se guarda para los domingos
Como destino de luna llena 
Te sigo con pasos de sombra
Y como sombra en movimiento
Me aferro a tus días

Me abandono

Me abandono a ti
Sin preámbulos
Ni esperas
Me abandono
A tus muelles con olor a madera
Me abandono enteramente a tus ojos
A tu sexo
A tu voz que muerde entre risas
Crepúsculos en mi piel morena

viernes, 17 de febrero de 2012

Araucanía natal

Miró a través suyo
La opalina Chile
La Araucanía natal
Mi itinerario
Un poema de Neruda
Visionario de fuego
No se cansa de vivir
Aun después de muerto
Sigue viviendo
En lluvia y barro
En el inmenso mar de lodo
Que empantana las calles
De Araucanía
Sigue viviendo en el tiempo
En “Los veinte poemas de amor
Y una canción desesperada”
En “Los versos del capitán”
En “confieso que he vivido”…
Y es así como su poesía infatigable
Inunda de” hilos de lluvia las calles”
Lluvia inolvidable
Que susurra
Música y tempestades en su poesía

La guerra

¿Existe la guerra?
Preguntaste
Y hubo fuego
Y trinceras en mis ojos
Odios pactados
Con el enemigo
Odios eternos
Y fuegos en mis ojos

domingo, 5 de febrero de 2012

Amores

Le apuesto
A los amores que me ofreces
Aunque la muerte
Devore con su beso
Le apuesto
Al azul encendido de tu cielo
Y a los largos viajes en silencio
Al amor errante de tus lunas
A tus pies de arena en mi desierto
Apuesto
Estos huesos
Esta piel
Que en noches áureas
Tropiezan con tu anhelo

Vitalino

Desde el asombro
Mis ojos contemplan
En su figura fornida
Lo memorioso
De los años de infancia
Vitalino
Con sus harapos
Y sus ojos infinitos
Como un vasto mar sin playas
Tiende la mano
Y un plato de alverjas
Otra mano extiende
Con premura
Un perro un gato
Le visitan
Maullan o ladran
O miran fijamente
Él los mira
Y en su silencio habla

Va en contravía
Libre de ataduras
Que laceran las alas en su vuelo
Desde el asombro mis ojos
Tienen prisa
Por seguirlo en sus andares
De mendigo que no tiene puertos
Que lo amarren

Vejeces

En las hazañas fecundo
En la labranza fiero
Partió en dos su agonía
Para cincelar los sueños

Era como una gaviota
Que levantaba vuelo
Y al cuerpo frágil volvía
Lleno de largos silencios

Trepó la cumbre más alta
Construida con desvelo
Y declinó lentamente
En su furor guerrero

Con las manos de greda
Saldó la vida y el precio
Para dormirse en la bruma
De un candoroso encuentro

Dijo cuanto nos amaba
Con los ojos risueños
Y con la voz hecha gesta
Nos musitaba su anhelo

Mi padre fue un transeúnte
Que camino derecho
Haciendo camino se hizo
Por las calles de mi pueblo

sábado, 14 de enero de 2012

Prisionero alucinado

En estos aleteos de mar
En los que me debato
En este sinsentido de lobo herido
Que aúlla en las oquedades
De este destino que persigo
Prisionero alucinado
Que con dentelladas destroza
Los fantasmas cabalgantes
Que le horrorizan
Retratos de infancia
Ondean el horizonte
Vuelan incesantes en mis desprecios
Vuelan
Hacia la muerte que llama
No me detengo 

Espejos

Aleja a los que lastiman
Tu tierra con su lodo
A los que murmuran de ti
En la picota pública
Húyeles como a la peste
Que impregna las carnes
Con su olor nauseabundo
Chúpales la sangre
Somete sus pasiones
A tu estricta disciplina
Enséñales con el látigo
Quién es su amo
Sé que lo harás bien
Te conozco
La sangre que corre por tus venas
No es cobarde
Tortura desgarra somete
Pero antes de escuchar
Mis sabios consejos
Pregúntale al espejo
Él responderá
Si después de escucharme
Te queda algo de cordura

Las caperucitas actuales

Somos lobos
Que danzamos con la luna
En medio del fuego                   
En medio de aullidos desesperados
En noches lacónicas
En las que caperucitas hambrientas
Rompen en la espesura de la selva
Nos persiguen
Nos acosan en los caminos
Las abuelas tampoco esperan en cama
La cena de las nietas
Ellas también visten
De rojo carmesí
Los sonidos amantes de su taconeo
Nos estremecen
Y la tierra cósmica
Se llena de gotas de lluvia
Caperucitas y abuelas
Con vaginas dentadas
Y movimientos voluptuosos 
Nos acorralan con ojos incendiarios
Hemos perdido la condición de lobos
Ni  las caperucitas ni las abuelas
Se asustan con nuestros aullidos

jueves, 5 de enero de 2012

La tarde cenicienta

La tarde cenicienta
Va muriendo con un llanto rebelde
Golpea con furia el pavimento
Las casas de madera y zinc
Los árboles
Se pronuncian en medio de la tempestad
Que vuelve a descolgarse
Cae como un velo sobre la ciudad apagada
Sobre las calles solitarias
Un hombre gris
Se acompasa con la lluvia
Y el relampaguear de los truenos
Rompe su monótono andar